En la casa abandonada

[…] de luz trémula entraban en la sala a través de los largueros creando un entorno fantasmagórico. Los lienzos y sábanas que cubrían los muebles aumentaban esa impresión. Por un instante me creí rodeado de espectros petrificados, pero pronto comprendí: los gusanos aplanados e hinchados, uno de ellos con una joroba enorme, eran varios divanes y un sofá; el gigante que me observaba impertérrito desde una esquina en sombras se trataba de un perchero; los enanos barrigudos, sillas; y el guardián que custodiaba la otra puerta del salón, descomunal y aterrador, el armario aparador.El ambiente dentro de la habitación poseía una cualidad densa, pastosa, sensación aumentada por las nubes de polvo que levantaban mis pasos. El piar de unos pajarillos, procedente del exterior y amortiguado por la ventana entablonada, era el único sonido en el cuarto. Me adentré en la sala esquivando los lienzos saturados de polvo y tiempo, caminando hacia la puerta junto al aparador.

De repente ocurrió algo muy extraño: la luz se invirtió adquiriendo un cariz negro, quizá ultravioleta. Durante un instante quedé deslumbrado ante el resplandor que surgía de las sábanas abandonadas. Al destello siguió algo no tan extraño pero mucho más aterrador: un sonido de desgarro atronador cuyo origen estaba en la puerta hacia la que me dirigía. Al cabo de unos segundos la bestia calló y el silencio regresó al cuarto. Observé la puerta cerrada. Tra ella estaría el origen del sonido y quizá, aunque me parecía, del resplandor. Sólo saldría de las dudas abriéndola.

Avancé y tendí la mano hacia el pomo de la puerta. El pulso me temblaba, notaba cómo el sudor se me acumulaba en la espalda. ¿Por qué estaba aquí? Me repetí una vez más la razón de adentrarme en este edificio, abandonado desde hacía décadas; insistí en la necesidad que sentía de hacerlo y… abrí la puerta.

El caos que me encontré me dejó desconcertado, incapaz de comprender qué tenía ante mis ojos: extraño un suelo blanquecino y de aspecto poroso, blando, salpicado por pequeños montículos, se extendía por toda la habitación. Las cuatro paredes, a excepción de los ventanales, amplios pero entablonados como todos los del edificio, estaban cubiertas por estanterías desiertas. Traté de dar unos pasos más sobre ese suelo, pero resbalé y di con mis huesos en él, rodeado de una lluvia blanca y extraña: hojas. Páginas, el suelo estaba repleto de páginas de libros, arrancadas de sus lomos. Miles, se podría decir que millones. Si todas las estanterías, ahora vacías, en su día estuvieron repletas de libros, esta biblioteca bien podría haber contenido varias decenas de miles de ejemplares. Y ahora estaban todos ellos destripados, dispersos por el suelo. Como amante de la lectura no pude evitar sentir cierta desazón al contemplar aquella destrucción.

Recordé el extraño sonido de desgarro -impresionante, casi se podría decir que absoluto- que escuché justo antes de entrar en la biblioteca. ¿Acaso esta muestra de barbarie se había cometido en ese instante? Imposible. Pero tampoco tenía explicación un resplandor negro como el que precedió al sonido, capaz de atravesar paredes sin proyectar sombras.

¿Qué estaba pasando aquí? Había acudido a la casa con un objetivo trivial y ahora me encontraba con algo que podría etiquetarse de paranormal.

Las hojas, las páginas, los libros. Casi podía sentir su dolor, con todas sus historias desparramadas. Las había de todos los tamaños: desde enormes facsímiles, antiguos y de delicado aspecto, hasta recientes ediciones en formato de libro bolsillo, de desastroso papel; ediciones lujosas, de un acabado tal que casi deba respeto tocarlas, y fanediciones burdas hasta el extremo del esperpento. Todo cabía ahí.

Un sonido lejano, grave y profundo: un trueno. Parecía que una tormenta se acercaba. Observé el cielo desde una de las ventanas: un frente oscuro como la misma noche ya estaba sobre la ciudad. En breve las tinieblas del interior de la casa se volverían boca de lobo.

Pero las páginas…

Tomé una, justo junto a mis pies, y lleno de curiosidad empecé a leer […]

¡Necesito cafeína para seguir!

Published in:Búsquedas |on 17 Enero 2008 |

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