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En la casa abandonada

[…] de luz trémula entraban en la sala a través de los largueros creando un entorno fantasmagórico. Los lienzos y sábanas que cubrían los muebles aumentaban esa impresión. Por un instante me creí rodeado de espectros petrificados, pero pronto comprendí: los gusanos aplanados e hinchados, uno de ellos con una joroba enorme, eran varios divanes y un sofá; el gigante que me observaba impertérrito desde una esquina en sombras se trataba de un perchero; los enanos barrigudos, sillas; y el guardián que custodiaba la otra puerta del salón, descomunal y aterrador, el armario aparador.El ambiente dentro de la habitación poseía una cualidad densa, pastosa, sensación aumentada por las nubes de polvo que levantaban mis pasos. El piar de unos pajarillos, procedente del exterior y amortiguado por la ventana entablonada, era el único sonido en el cuarto. Me adentré en la sala esquivando los lienzos saturados de polvo y tiempo, caminando hacia la puerta junto al aparador.

De repente ocurrió algo muy extraño: la luz se invirtió adquiriendo un cariz negro, quizá ultravioleta. Durante un instante quedé deslumbrado ante el resplandor que surgía de las sábanas abandonadas. Al destello siguió algo no tan extraño pero mucho más aterrador: un sonido de desgarro atronador cuyo origen estaba en la puerta hacia la que me dirigía. Al cabo de unos segundos la bestia calló y el silencio regresó al cuarto. Observé la puerta cerrada. Tra ella estaría el origen del sonido y quizá, aunque me parecía, del resplandor. Sólo saldría de las dudas abriéndola.

Avancé y tendí la mano hacia el pomo de la puerta. El pulso me temblaba, notaba cómo el sudor se me acumulaba en la espalda. ¿Por qué estaba aquí? Me repetí una vez más la razón de adentrarme en este edificio, abandonado desde hacía décadas; insistí en la necesidad que sentía de hacerlo y… abrí la puerta. Read the rest of this entry »

¡Necesito cafeína para seguir!

Published in:Búsquedas |on Enero 17th, 2008 |No Comments »